Kensho
2012 _ 20…
Kenshō (見性?) es un término japonés de la tradición Zen, compuesto por los caracteres Ken que significa «ver» y shō que significa «esencia»
La observación de la naturaleza, y la interacción con ella fueron abriendo mis canales de percepción, mis sentidos. Poco a poco el territorio se transformó en lugar, convirtiéndose en campo de conocimiento, abriéndome a la percepción de la vibración y la transmisión de la información. Las plantas adiestraron mis sentidos, mostrándome la estructura y color de sus formas, su geometría, sus formas de crecimiento y reproducción. Sus aromas, sabores y colores me condujeron a la cocina, y con mucho esmero y dedicación abrieron mis 5 sentidos, abriendo las 5 puertas de percepción de mi cuerpo: tacto, oído, gusto, olfato y visión, descubriendo la antiquísima forma de comunicación entre los seres vivientes y sintientes. Esta apertura fue dibujando en mi imaginación su vibración, y así, fui dibujándolas. Los primeros dibujos fueron digitales, en ellos mi cuerpo ya no estaba fusionado con el territorio, sino que era reordenado en relación al patrón vibracional de la parte de la planta que dibujaba, fue la manera en la que la naturaleza me mostraba que nuestra interacción producía una reordenación en mi configuración energética, en la cual la planta me transfería su comunicación, sus enseñanzas, sus propiedades y sus cualidades, las cuales ahora hacía mías.
Los dibujos han ido evolucionando, pasando del dibujo digital al manual, este cambio de metodología me permitió estudiar con más profundidad su geometría, que también era mía, hasta descubrir que la geometría y el color son vibración en constante evolución. Poco a poco fueron aflorando patrones geométricos, que confluían y se unían, generando una totalidad, una única matriz geométrica, la cual todos compartimos y de la cual todos venimos.
La información está latente en todos y cada uno de nosotros, sólo necesitamos hacernos presentes, sentir en qué lugar de nuestro cuerpo se recibe la información y cuál es su expresión, y escuchar a ese órgano que recibe el impulso de cada vibración, el corazón.






